La recorrido hace el olvido , en la cita

DaГ±os Colaterales / multimedia / Septiembre sobre 2018

firefighters dating sites

Antonio OrtuГ±o

Por motivos que no viene al caso citar, hace unos días me asomé a la lectura sobre poesía en Berlín, ciudad en la que resido por la periodo. Fue una determinación desaconsejado por varios razones. El principal podrí­a ser no domino el germánico (hasta realiza unas semanas, sólo sabía decir en la lenguaje de Goethe y Heine términos como “danke”, que, como saben ustedes, quiere aseverar “gracias”, y no ha transpirado “affe”, que, pero vosotros nunca lo sepan, significa “chango”), así que nunca iba an entender básicamente nada de lo que se leyera o comentara. No me da pena confesarlo (y confesar además que nunca, nunca vine acá an instruirse alemán, sino an escribir la novela, mismamente que si alguna cosa se me pega, voy sobre ganancia). El gallego Julio Camba, Algunos de los superiores articulistas que he leído en la vida (si bien muchas sobre sus consejos políticas me den en las muelas), fue corresponsal de el ABC en esta población y no ha transpirado sabía tanto alemán como yo. Mismamente desfiló por Turquía, Londres, etcétera, y no ha transpirado Existen en este mundo pocas lecturas tan divertidas y agudas igual que las crónicas de aquellas residencias… El otro razón podrí­a ser toda charla literaria tiene una cosa de farsa metódicamente representada, hemos de asentir, y no ha transpirado nunca invariablemente se está sobre humor igual que de navegar por aguas igual que ésas. Desplazándolo hacia el pelo aquel fecha estaba yo cansado, la frente me dolía así­ como la primera copa sobre caldo de cortesía me dio sueño en ocasión sobre animarme. La poesía, me dicen, era muy excelente y no ha transpirado el autor, que es un clásico de esos lares, leyó a lo largo de más de una hora ante la pequeña multitud complacida, que reía, suspiraba y aplaudía. Al completo, puesto que, salió a requerir de boca. Desde mi rincón, me percaté sobre rápido de algo aunque no entendía nada, lo entendía todo (esa formulación perfecta corresponde realmente a mi esposa, por motivo de que a mí, lo saben, me dolía la cabeza desplazándolo hacia el pelo tartamudeaba al procurar explicarle mis sensaciones, a la oportunidad que me empinaba el segundo caldo sobre cortesía). Aquélla no era sólo la lectura literaria, quiero aseverar era todas las lecturas, todas las que contemplé, acompañé o protagonicé alguna ocasión en la vida. El arquetipo platónico de estas presentaciones sobre libros, por consiguiente. Al darme cuenta de aquello, el manto de extrañeza se corrió así­ como pude ver, Gracias al abismo sobre la lenguaje y la recorrido, todo eso que, quizá por la proximidad y no ha transpirado el sentido inmediato, resulta tan usual que dejamos de percibir. Allí estaban los de siempre los amigotes del poeta, como podrí­a ser, algunos que, posteriormente sobre medio siglo de repartir borracheras desplazándolo hacia el pelo soplarse las inspiraciones de el cuate, preferían beber y no ha transpirado fumar en la puerta del local que sentarse a oírlo. Y no ha transpirado estaba el mozo periodista sobre porvenir, con su saco de pana un poco exagerado y su camisita brillosa sobre tanto plancharla, prematuramente envejecido por el lastre de estas lecturas desplazándolo hacia el pelo de tanto reiterar así­ como repetir cuestiones a considerar ví­a robadas a muchedumbre mucho de mí¡s grande que él (el modelo de humano que debido a se leyó al completo Foucault a los once años de vida y no ha transpirado se le hizo poca agua de ahogarse), y al que se le notaban por todos lados las ganas de que hubiera ayer otro medio siglo así­ como sobre acontecer él quien recibiera esos aplausos y conmovidas ovaciones. Estaba también la pareja sobre mediana permanencia, cultísima, con cara sobre spleen y seña de “esto debido a lo hemos conocido demasiadas veces”, pero que llevaba igual las viejas ediciones de la poesía de el pedagogo tratando de conseguir que se las firmaran y no ha transpirado, de tan valiosas que les parecían, las acunaban en las manos igual que si fueran bebés. Supongo que los habría aterrado que alguien afuera a tomarlos por unos arribistas sobre esos que compraban las ediciones novedosas, lo que era un poquito bobo, porque las novedosas eran ediciones bellísimas, comentadas, revisadas desplazándolo hacia el pelo prologadas. Desplazándolo hacia el pelo, claro, también asomaron por allá las gorrones, rubios, sí, No obstante tan desprolijos igual que los nuestros, que entraron sin intermediarios por los canapés y no ha transpirado el vino (y me excluyo de su calaña por motivo de que me dio flojera ir por canapés así­ como por motivo de que, como he refrán, había poderosas motivos que explicaban mi notoriedad desplazándolo hacia el pelo que nunca viene al caso citar). Los periodistas reunidos (estuvieron entrevistando al maestro antes del evento desplazándolo hacia el pelo se quedaron, la generalidad, a la leída desplazándolo hacia el pelo las aplausos) se instalaron en corrillo, en otro rincón, a chismear. Las editores sonreían así­ como repartían palmadas y les huían a los evidentes escritores inéditos No obstante aferrados, que amenazaban con obtener un engargolado de las mochilitas sobre cuero sobado que llevaban al hombro a cada momento. Una chica con matiz sobre estrella de cine iba del brazo sobre un arquetipo que debía ser de vital importancia, porque todos inclinaban la frente al saludarlo (desde mi ignorancia, me pareció que era igualito a Robert De Niro en Casino, No obstante a lo mejor es un índole, nunca sé, sobre la divulgación o el tantra o el ajedrez). Al final resultó que me presentaron a un filósofo que hablaba en excelente español así­ como me ilustró acerca de las dificultades de traducir a todo pensador a un idioma ignorante, por lo anclado que está el planteamiento a las peculiaridades así­ como los límites del lenguaje. Igualmente me pidió que le recomendara un restaurante en Guadalajara, que serí­a mi urbe. Lo mandé a unos tacos de florilegio, para cuando vaya. Mismamente, puesto que, el etapa cósmico se repite, como quisieron las hindúes, la y otra oportunidad. Y alguno, en el coctel literario, sostiene pláticas que no se lo ocurriría establecer en un bar, como podrí­a ser. Así­ como se codea con esa fauna literaria eterna, zumbadora y no ha transpirado latosa igual que un mosquito, y no ha transpirado se percata de que al completo, cualquier, todo es lo mismo allá, acá o donde sea, cuando un muchachito con cara de dolor de colon, ubicado en otro rincón (en cada cuarto Tenemos cuatro, Cristalino que se puede), les dice a las acompañantes, muchachitos con cara de dolor sobre colon además, así­ como en inglés, dizque para que nadie le entienda “Ash, odio las presentaciones de libros, cuando actual el mío voy a llevar indigentes casposos a que digan cualquier cosa”. Ese muchachito se comprará un saco con codos antes sobre Navidad desplazándolo hacia el pelo devendrá joven de porvenir. Así­ como en cincuenta años de vida le estarán practicando homenajes. Desplazándolo hacia el pelo más le vale, por motivo de que serí­a eso o acabar gorrón.

Fama de portada Hippolyte Michaud, Espectadores en el teatro, ca. 1840-1886.